Contactar amb l’autor

Escull el teu idioma

Últims Articles

Enllaços de Interès

Categories (Actuals)

Visites a la Web

090803
Usuaris Avui = 12
Usuaris Ahir = 43
Paginas Vistas Avui = 28
Usuaris en Linea = 3
Direccio IP : 54.224.235.183
Data Servidor : 2018-06-18

No és aquest el títol que havia posat l’articulista Jesús García-Colomer a la Revista “Misión 46”, sinó “El poder del amor es lo que nos salva”

L’article és molt important perquè es tracte de la conversió d’una persona també important que ha obert el seu cor per dir lo que sent i lo que ha viscut topant-se amb Jesús i ho proclama llargament i que tractaré de resumir per aquelles persones que no han tengut l’oportunitat de llegir-ho.

Ho faré, com sempre, citant bocins tal com està escrit perquè l’entrevista és molt llarga…

“Antes de ser el médico del primer equipo de fútbol del Real Madrid, Alfonso del Corral ya había jugado cuatro años en el quipo de baloncesto. Después se doctoró en Cirugía por la Universidad de Navarra y, cuando parecía que no le quedaban muchas cosas más metas en la vida, vivió una radical conversión… En el descanso de esta partido ya ganábamos tres a cero, con una euforia de triunfo que respiraba en el vestuario. Entonces en este momento culminante, me avisaron de que mi hijo Álvaro había tenido un accidente muy grave y que debía ir e la Paz. Allí estuvimos unas horas hasta que, a las dos de la mañana del 15 de junio, nos comunicaron que nuestro hijo había muerto.

Al tercer día tuve una experiencia: por tres veces, leí la misma frase en tres sitios diferentes. La primera fue abriendo una Biblia. La segunda al entrar en una iglesia, mientras daba un paseo. La tercera, leyendo un cuaderno de mi hijo. La última frase que escribió Álvaro en vida, en ese cuaderno, con la clásica letra de niño de seis años que primero es muy fuerte y según va avanzando, es cada vez más floja y va cayendo, fue:”Yo soy el camino, la verdad y la vida” Era la tercera vez ese día que leía esa frase sin buscarla. Inmediatamente después de leer esa frase escrita por mi hijo, experimenté una presencia en mi interior y en el exterior, en aquella habitación,, que no es que me quitara del pecho, pero sí se llevó una parte de él, y percibí que esa presencia me acompañaba. A partir de ese momento, en medio de esa locura inaceptable que supone la pérdida de un hijo, te das cuenta de que hay alguien más, algo más. Entonces, una vez que pasa, te preguntas: ¿Quién es el que está aquí? Y así un proceso de búsqueda…

Soy médico, y de igual manera que he palpado un cadáver, he experimentado a Cristo resucitado, por eso lo cuento. Yo creo que Cristo resucitó realmente. La clave del Cristianismo no está en el sermón de la Montaña, sino en la Resurrección. Todo lo demás son buenas palabras. El acontecimiento de la Resurrección de Cristo cambia radicalmente la historia de todos y cada uno de los hombres…

¿Qué diría a alguien que está experimentando un duelo y no puede tener esa fe?

Decir, poquito. Las palabras en ciertos momentos siempre están de más, son vacuas.

Lo que puedes hacer es acompañar, dar cariño, estar cerca. En este momento solo valen el cariño y la cercanía. Más allá de esto, yo les animaría a escuchar esta frase del Señor “Los que estáis cansados y agobiados venid a mi que yo os aliviaré” El gran alivio de esta vida es la presencia del Señor. Sin eso a veces es insoportable…”